Se pueden encontrar en farmacias e internet, además de en clínicas dentales. ¿Adivinas qué kits caseros de blanqueamiento dental son seguros y cuáles hay que observar con mucho espíritu crítico?

Una sonrisa nívea, impoluta, virginal, con el blanco puro que tuvimos en la infancia, antes de que el café, el vino y otras sustancias peores hicieran mella en nuestro esmalte, es uno de los rasgos de belleza más cotizados del segundo milenio. Los kits caseros de blanqueamiento dental se presentan como una solución asequible para alcanzarlo.

La cosa en sí favorece, pero si hemos de culpar a alguien de la última (y alocada) popularización del blanco nuclear de la ‘piñata’ pasados los 12 años, podríamos dirigir nuestra mirada a las influencers que han dado cancha en sus telarañas sociales a los kits caseros de blanqueamiento dental.

La idea no puede ser más simple (y seductora): ir blanqueando los dientes poco a poco gracias al uso de férulas y productos químicos ad hoc. El mercado ofrece una amplia variedad de kits caseros de blanqueamiento dental, y se pueden encontrar en clínicas dentales, prescritas por un odontólogo (esto es un médico que sabe mucho de salud bucodental) o en internet, prescritas por… vaya, nadie. La vecina simpática (y tan sonriente) del 5º, en el mejor de los casos, o la influyente que esté de turno cuando nos invade la angustia estética.

¿Es peróxido de carbamida todo lo que reluce?

“Geisha blanqueando sus dientes a la 1:00 p.m.” (1880). Tsukioka Yoshitoshi (Japonés, 1839-1892).

“Los kits caseros de blanqueamiento de venta en clínicas dentales son blanqueamientos domiciliarios bajo prescripción médica”, explica la Dra. Paloma González, Especialista en Odontología en Chamberí Dental. “Estos blanqueamientos se realizan con un gel que, entre sus componentes, contiene peróxido de carbamida o de hidrógeno en una concentración del 10-15%, algunas veces hasta del 20%. Este tipo de blanqueamientos, siempre bajo el control del odontólogo, están indicados para lograr una sonrisa más blanca y son una alternativa al blanqueamiento realizado en clínica con luz led o un complemento del mismo (para reforzar el blanqueamiento)”.

Si nos referimos a kits caseros de blanqueamiento dental sin prescripción médica, es decir, de venta en farmacias, internet, etc., nos encontramos con “productos que contienen abrasivos y detergentes. En ningún caso poseen peróxido de carbamida ni de hidrógeno (agentes blanqueadores utilizados por los dentistas), si no que suelen contener bicarbonato activo, carbón activado y otros tantos productos perjudiciales para el esmalte”, desvela la Dra. González.

¿Son eficaces estos kits? “Los primeros sí, logramos un efecto blanqueador a largo plazo sin dañar nuestros dientes. Los segundos no, en ocasiones logramos un efecto blanqueador debido a la abrasión de la primera capa de nuestro esmalte (la más pigmentada a causa de agentes externos), pero este efecto será a corto plazo ya que revertirá en un efecto rebote debido a la abrasión que comentábamos: el diente estará más débil y la primera capa de esmalte, al microscopio, tendrá una estructura rugosa que favorecerá la adhesión de pigmentos”, concluye la experta de Chamberí Dental.

Así pues, ‘queride’, en belleza (y otros menesteres), confía siempre en la pericia del profesional avalado por estudios superiores durísimos. El kit casero de blanqueamiento dental puede ser una buena idea para poseer una sonrisa más blanca, pero siempre tienes que contar con la supervisión de un dentista para ir sobre seguro.





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