El Mundodisco de Terry Pratchett no ha corrido buena suerte en su traslación a la pantalla. La complejidad del universo diseñado por el escritor del sombrero hace bastante difícil que se pueda captar bien la esencia de estas divertidas, profundas y reflexivas novelas de fantasía. El último claro ejemplo lo tenemos en ‘La guardia‘ (‘The Watch’), serie que llega el viernes a Movistar+ tras su paso por BBC America y que si bien como obra es bastante simpática, como adaptación resulta insuficiente.

Algo que, por otro lado, ya se veía venir desde que empezaron a circular las primeras imágenes y el tráiler. Rhianna Pratchett aseguró en Twitter que la serie no compartía ni un ápice de ADN con la obra de su padre. Eso y el que se desvinculase del proyecto en sus primeros estadios ya nos ponía sobre aviso.

No es que la propuesta de Simon Allen como guionista jefe ignore los elementos más característicos de este fantástico universo. Muchas de las cosas están ahí —y no solo de la Saga de la Guardia— pero se queda en una distorsión de lo original. Se reconocen personajes, aperos, invenciones y otros ingredientes característicos del Mundodisco pero no es como debería ser para captar las intenciones del autor.

La policía de la corrupta Ankh-Morpork

‘La guardia’ nos lleva al corazón de Ankh-Morpork, la ciudad más inmunda y caótica encima de la Gran A’Tuin en la cual una impotente guardia urbana comprueba que no hay mucho que hacer ya que prácticamente toda actividad ilícita está autorregulada a través de los Gremios. El robo de un libro de la bibilioteca de la Universidad Invisible y el encontronazo con un espectro del pasado del autodestructivo Capitán Vimes (Richard Dormer) será la oportunidad de demostrar la valía del Cuerpo.

Junto a Dormer el reparto principal está formado por Sam Adewunmi como Carcer Dun, Anna Chancellor como Lord Vetinari, Adam Hugill como Zanahoria, Marama Corlett como Angua, Jo Eaton como Jovial Culopequeño, Lara Rossi como Lady Sybill Ramkin, Ralph Ineson como la voz de Detritus y Wendell Pierce como la voz de la Muerte, entre otros.

Estéticamente, la serie se entrega al hormigón armado y a cierto toque steampunk a la hora de presentar tanto la ciudad como sus personajes. Un enfoque alejado de otras imaginerías de escuela más tradicional que siguieron las películas de Sky (que adaptaban ‘Papá Puerco’, ‘El color de la magia’ y ‘Cartas en el asunto’) y que contrasta un poco más con lo que describe Pratchett.

Perdidos en la adaptación en un fantástico que rebosa simpatía

La Guardia Cirica

Esto incluye a Muerte, que parece más un nazgûl de ‘El Señor de los Anillos‘ que la entidad mística que todos conocemos. Esto y otras cosas como el ignorar elementos de la ascendencia de Zanahoria (y se carga un poco el chiste con su altura porque Jo Eaton es alta) o el cambiar la ocupación de Lady Sybill, entre otros, son un claros ejemplo de el proceso de mezcla de elementos, acrisolado y rediseño que se ha gestado para acabar haciendo ‘La guardia’.

Sin embargo, si venimos sin conocer nada del Mundodisco (o si decidimos ignorar lo que conocemos) el resultado no está nada mal. ‘La guardia’ resulta una bastante simpática y entretenida serie de fantasía urbana que funciona estupendamente cuando se dejan llevar por esa ironía y esa comicidad marca de la casa.

Lo que peor funciona es, precisamente, el personaje principal: el Vimes de Dormer es un personaje demasiado pasado de rosca que enseguida causa cierta desazón a la hora de ver la serie. Afortunadamente, las dinámicas del resto de personajes están mucho mejor trazadas (diferencias aparte) y logran, de algún modo, compensar la balanza.

Es en los momentos en los que Allen logra como guionista domeñar los ingredientes que tiene en sus manos cuando ‘La guardia’ respira mejor e incluso uno logra disfrutar con la propuesta. Si bien como adaptación no es acertada, como ficción fantástica resulta bastante sólida e incluso procura un buen rato.





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