El pasado 15 de febrero aterrizó en Netflix ‘New Amsterdam’, serie no del todo desconocida para el público ya que primero había pasado por Antena 3 y, más tarde, por Amazon Prime Video. Pero ha sido llegar a la plataforma de Reed Hastings y convertirse en un éxito.

Las dos temporadas que actualmente hay colgadas de ‘New Amsterdam’ (la tercera aún no ha llegado a España y no se sabe cuándo lo hará) llevan, desde que se estrenaron hasta hoy, inamovibles en el podio de las series más vistas de Netflix. ¿El motivo? Muy básico: es una serie de hospitales.

Y oye, pese a que en la vida real no queremos ver uno ni en pintura, si nos lo dan en formato serie, lleno de médicos guapos y de pacientes con enfermedades extrañísimas y final feliz, no sabemos decirle que no. Así empezó ‘Anatomía de Grey‘. Pero ‘New Amsterdam’ poco tiene que ver con ‘Anatomía de Grey’, ‘The Good Doctor‘ o con ‘House‘ más allá de la temática médica.

De hecho, esta serie es todo lo contrario a la del doctor al que daba vida Hugh Laurie. Aquí, el protagonista (Ryan Eggold) es un-tío-muy-majo, además de idealista y con ganas de darle la vuelta al viejo sistema sanitario. Absolutamente cada una de sus frases están orientadas a que pesemos en lo majo que es. ¿Cómo no empatizar con un protagonista simpaticón cuya vida se pone patas arriba cuando la serie lleva apenas un capítulo?

Un producto creado “para gustar”

‘New Amsterdam’ está pensada para que nos encariñemos con ella. Cuenta las historias que suceden en el hospital que da nombre a la serie, en Nueva York, que resulta ser el hospital público más antiguo de Estados Unidos. Sí, EE.UU. y sanidad pública en la misma frase.

new amsterdam

De hecho, una de las mejores cosas que tiene la serie es la continua denuncia a la dejadez que sufre en la vida real la sanidad norteamericana. El protagonista, Max Goodwin, llega al New Amsterdam como nuevo Director Médico y, lo primero que le advierten, es el bajo presupuesto con el que cuentan. Pero, pese a todo, él repite como un mantra una misma frase: “¿En qué te puedo ayudar?“. Se la dice a todo el mundo: desde los jefes de cirugía a los encargados de limpieza y mantenimiento. Ya lo hemos dicho, es que es un-tío-muy-majo.

Es una serie rápida, de esas en las que en cada capítulo suceden millones de pequeñas historias. Y en todas, de alguna manera, está involucrado el protagonista, cuyos días parece que tengan el doble de horas que el de los demás.

Hay que resaltar también que, de todas las especialidades médicas que puede tener un hospital, una de las que más peso tiene en la historia es la de psiquiatría. ‘New Amsterdam’ le dedica a la salud mental casi tanto tiempo como a la física, algo que también es de agradecer en una serie médica, que muchas de ellas tienden a pecar de ser simplemente un catálogo de enfermedades poco comunes.

Una serie inclusiva y con un reparto multirracial

Otro de los puntos a favor de ‘New Amsterdam’ es que es, a simple vista, de lo más inclusiva. Hay mujeres ocupando altos cargos (¡incluso mujeres negras!), personal médico de todas las razas y pacientes de todas las clases sociales.

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Todo esto es de agradecer, sobre todo en un proyecto cuyo argumento está basado en la profesionalidad de los personajes y en su modo de trabajar. Por supuesto que hay líos personales entre ellos, pero ¿acaso eso no es el salseo de todas las series de hospitales?

Quizá por este inclusivismo puede llegar a chocar el hecho de que el protagonista, el eje central de la historia, sea un tipo blanco hetero. Prácticamente el único de la serie, de hecho. Pero, eh ¿os he dicho que es un-tío-muy-majo? Porque verdaderamente lo es.

‘New Amsterdam’ es una serie, en definitiva, agradable de ver. Tiene los puntos justos de ternura y comedia como para no tomarse a broma la enfermedad y no llegar a pasarse de cursi. Tiene un ritmo que consigue atraparte y que no te aburras.

Además, tiene capítulos de 40 minutos ideales para sentarse delante de la tele a desconectar del día y ver cómo trabajan en un hospital. Por si, en plena pandemia, te habías quedado con ganas de seguir oyendo hablar de médicos, sintomatología y dolencias varias.



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