Las niñas‘ había arrasado en todas las competiciones que habían sobrevivido en este año tan caótico y turbulento donde toda posibilidad de seguir un plan de distribución convencional era nula, y había conseguido mantener el foco de todas las miradas desde el mismo inicio de una temporada que se nos ha hecho eterna.

Cabía esperar, y un poquito también desear, que este título humilde acabara su recorrido con la fuerza con la que lo comenzaba justo ahora hace un año.

Las Niñas

Tras los pasos de ‘Verano 1993’

Para su desgracia (y la de muchos otros equipos de tantas otras películas), ‘Las niñas’ veía la luz en una última flamante edición del Festival de Berlín tal como lo conocíamos (febrero de 2020) en la vigilia del único gran contratiempo capaz de tumbar todos los cines y salas físicas de exhibición del planeta al mismo tiempo.

Y sin embargo, una ópera prima de Zaragoza conseguía abrirse paso entre festivales cancelados, salas vacías, pantallas apagadas durante meses y lejos de la atención de unos micrófonos huérfanos de alfombras rojas y cobertura de estrenos.

Siguiendo los pasos de ‘Verano 1993‘ (‘Estiu 1993’, Carla Simón, 2017), el último gran éxito español en la prestigiosa Berlinale que tan afectuosamente mira hacia nuestra cinematografía casi en cada edición, de nuevo una historia de juventud en los 90 se hacía con un puesto en la competición de Generation Kplus, una sección que pone la atención especialmente en nuevas visiones de autor sobre la juventud y el coming of age.

Como aquélla, la de Pilar Palomero hacía saltar todas las alertas ante una nueva autora a la que seguir de cerca y el anuncio de su previsible paso por Málaga antes de que el país se viniera abajo ante semejante catástrofe sanitaria de proporciones de ciencia ficción hollywoodiense, sólo llegaba para confirmar el augurio de que ‘Las niñas’ se alzaría con la muy honorable distinción de “película española del año”.

No es de extrañar, porque la de ‘Las niñas’ ha sido una carrera de obstáculos industrialmente hablando brillante en un tiempo verdaderamente imprevisible que culmina ahora con todos los premios gordos de los Goya y ojalá también con la posibilidad de un nuevo estreno en mejores condiciones que el primer intento allá a finales de ese fatídico verano de 2020, entre desescaladas y la amenaza de una nueva ola covid.

Sin desmerecer en absoluto las no menos destacadas trayectorias de otros de los estupendos éxitos españoles de la temporada, como ‘My Mexican Bretzel‘ (Nuria Giménez Lorang) o ‘El año del descubrimiento‘ (Luis López Carrasco), injustamente aparcados de la gran competición por caer en la categoría documental, la gran apuesta de Icíar Bollaín (‘La boda de Rosa‘) o esa humilde y potente ‘Ane‘ (David Pérez Sañudo), que se ha alzado como la verdadera gran sorpresa del año, la de ‘Las niñas’ ha sido una carrera imparable sobre los pasos en firme de una producción excepcional.

Bajo la guía de Valérie Delpierre, que ya arrasara hace un par de años con todos los reconocimientos posibles, de crítica, premios y público, capitaneando la producción de ese referente que fue ‘Estiu 1993’, Pilar Palomero desarrolla ahora su retrato de juventud desde una España más interior y menos representada, conectando con una audiencia completamente generacional y nostálgica pero orgullosa, que nos toca especialmente de cerca en un año de reflexión interior y vuelta a los orígenes.

A diferencia de sus compañeras de nominación, la ópera prima de la zaragozana encuentra la senda hacia el éxito desandando los pasos de producción de ese muy valorable camino de gloria sin precedentes que hiciera Carla Simón hace unos años y conectando a esta nueva generación con su identidad, más próxima a los clásicos del cine español más costumbrista y de introversión que al thriller tan explotado y premiado en los últimos años.

‘Las niñas’, un éxito del cine de autor entre las circunstancias y el buen hacer

Más allá de la valoración sobre si ‘Las niñas’ es la mejor de las escasamente estrenadas en el último año, la película ha conseguido el grandísimo logro de enganchar a una audiencia agotada y ávida de historias con las que sentirse identificada, en un año en el que probablemente hemos consumido más audiovisual que nunca y a la vez hemos añorado el cine como nunca.

El equipo de Las Niñas

En ese panorama general de desaliento de toda una sociedad anhelante de contacto y emoción, dentro de una temporada seca de todas esas grandes producciones que no se han conformado con una taquilla a medio gas, sólo el cine de autor, sin nada que perder, se atrevía a aventurarse ante lo desconocido y conseguía levantar interés en ese vacío que por fin se permitía llenar a otro tipo de cine.

El boca a boca de un tiempo en que las noticias sobre nuevas películas han quedado diluidas entre cancelaciones y la maravilla de ediciones online que han permitido acercar un tipo de cine a un público más extenso (grandísima parte de este fenómeno insólito mérito incuestionable de Filmin), han hecho el resto.

En ese terreno cinéfilo de pequeñas historias contadas de forma sencilla y apasionada desde una perspectiva personal, y ante la ausencia de grandes blockbusters o los consabidos nombres omnipresentes de la industria (con permiso de Bollain y Coixet, a menudo también en la necesidad de ser reivindicadas), quizá sólo el soplo de nuevos aires de pequeñas producciones como las ya mencionadas ‘Ane’, ‘My Mexican Bretzel’ o la ignoradísima ‘La reina de los lagartos’ (Burnin’ Percebes) podrían competir con la triunfadora de la temporada de premios.

Títulos de gran calidad pero menor empaque de producción, que dejaban menor repercusión y, como suele ser habitual, su propia naturaleza sencilla desde los márgenes geográficos o lingüísticos y de formato arriesgado, las alejaba de las posibilidades de podio.

‘Las niñas’ venía así a recoger de forma más amable y accesible, a la vez que honesta y auténtica, el sentir identitario y melancólico de toda esa audiencia que creció a bandazos entre los avances de los albores del siglo XXI y los azotes de las crisis imparables que han sacudido a toda una generación.

Un cúmulo de factores circunstanciales, en definitiva, vinculados a un momento concreto, que junto al buen hacer de una obra personal y bien contada han aupado a ‘Las niñas’ sin duda a recoger el título de gran triunfadora del año.



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