Filmin estrena ‘Hail Satan?‘ (2019), un documental sobre The Satanic Temple (TST), una organización heredera de la religión satánica que hizo ruido durante los últimos años en Norteamérica por celebrar misas negras e intentar erigir estatuas de figuras satánicas cerca de las capitales estatales. La mirada al grupo desde dentro expone sus motivos y objetivos y busca exponer las razones de su existencia, exponiendo el estado de la libertad religiosa en el país.

La alergia de la comunidad cristiana a TST es la base del activismo actual del grupo, cuyas performances son descritas como “obras destructivas del mal”, y les llevan a comparaciones con la práctica del sacrificio de niños. La línea narrativa que lleva el documental es que la adoración del diablo por parte de los miembros de TST es un símbolo de resistencia al status quo, usando a Satanás como un emblema anticristiano que encaja con su firme creencia en el humanismo secular.


No queda tan lejos la imagen tradicional del heavy satánico, cuyos discos, dibujos, y rituales eran un parte una búsqueda del mal, pero también una respuesta a la moral establecida y una forma de catársis y expresión de rebelión, en la que se ha rebozado la contracultura. Los miembros de TST utilizan ya toda la imaginería y parafernalia con fines puramente satíricos, creando un acto especial para el documental que es conseguir colocar una estatua de Baphometh en frente del Capitolio par hacer válida su crítica.

Satánico, y de Carabanchel

Hay una pequeña porción de ‘Hail Satan?’ dedicada a explicar el privilegio cristiano y la influencia de la derecha religiosa en la política pública en Estados Unidos que se colorea con algunos clips de películas antiguas y dibujos animados que hacen interesante el punto de vista social de la influencia de una sola religión en la cultura estadouinidense, en donde, sobre el papel, hay mayor libertad de culto que en muchos otros países. Sin embargo, falta contexto para explicar cuáles son esas reglas de partida.

Dejar claro que es sencillo fundar una religión (o secta) en Estados Unidos y poner algunos ejemplos, desde la cienciología a los mormones o las sectas que tratan de mandar a la gente al espacio con suicidios colectivos podría haber servido como contexto para determinar que sí, incluso el TST es posible, pese a que sus miembros sugieren que no es una religión, son solo ateos que prefieren el satanismo porque “ser ateo es aburrido”. Luego se contradice este argumento. Citando los “Siete Principios” de TST, una declaración de principios que es esencialmente un manifiesto humanista secular.

El documental va picoteando comentarios de unos y otros que no tienen siempre una continuidad narrativa, dejando algunas ideas sueltas al aire esperando que conformen un relato sólido, pero que al final acaba centrándose en los esfuerzos de TST para eliminar un monumento de los Diez Mandamientos fuera del Capitolio del Estado de Arkansas. De modo que más que una investigación profunda y compleja, la directora se centra en gamberradas simbólicas que tratan de tener un significado mayor, pero que resultan más complaciente que agudo o elocuente.

Sat Satanic Statue Thumb 180818

Un circo no demasiado incisivo

‘Hail Satan?‘ tampoco es una mirada imparcial, (damos por hecho que cualquiera puede empatizar con su causa) pero trata de vender al TST como un modelo de resistencia en la era Trump, un poco como los diarios de un grupo de rock de gira que se incluyen como extra en el doble dvd de un disco en directo. Es decir, el film funciona casi como un registro fan, en la que se alaba la desaprobación hacia sus oponentes de derecha, llegando a apropiarse de la demanda de Jack Phillips, en la Corte Suprema sobre la libertad religiosa, apuntándose un tanto en una lucha contra el conservadurismo que debemos creer que lideran porque gastan miles de dólares en una estatua del diablo.

No hay ningún atisbo de asalto a las vías de la legislación, sino entrevistas a tipos disfrazados que argumentan con el comodín del fanatismo o el encubrimiento de la pedofilia, que funcionan dentro de la caricatura del anticlericalismo de botellón de Universidad, más como una justificación para sus actos organizados de ofensa a los cristianos con protestas mediáticas que parecen más dirigidas a la autopromoción de una marca, una asociación que busca, como la religión, acólitos y simpatizantes, por la vía del mismo populismo con el que han llegado al poder personajes como Mike Pence.

Lucien

Hail Satan?‘ no es convincente en su defensa del secularismo político por su tratamiento superficial de la religión, que no lleva a ningún debate reflexivo. Parece una pieza de propaganda en donde la verdadera opinión aparece de forma periférica, donde lo que cuenta es la visión positiva del grupo y el circo, sin que haya ningún aspecto particular de sus miembros particularmente atractiva o ingeniosa. Hay cientos de artículos en la red, disponibles a un par de clics de búsqueda que ofrecen más profundidad en una lectura que la hora y media larga sin concreción de este documental que parece un reportaje semanal de Vice.



Source link