La nueva joya de la corona de las series turcas en nuestro país tiene forma de comedia romántica. Su nombre es ‘Love is in the Air‘ (‘Sen Çal Kapımı’, que vendría a significa ‘Llamas a mi puerta’ que, de hecho, es el nombre internacional), se emite en Telecinco y lleva ya un mes compitiendo de tú a tú con el fenómeno que ha supuesto en Antena 3 ‘Mujer‘ (‘Kadın’).

Estrenada el pasado julio de 2020 en su país de origen, la serie gira en torno a una joven chica, Eda (Hande Erçel), quien no pudo acabar sus estudios universitarios y trabaja en la floristería de su tía. De ello culpa directamente al magnate Serkan (Karem Bürsin), cuya empresa canceló las becas que hubieran permitido a Eda terminar su formación.

La trama arranca cuando Eda decida enfrentarse al empresario durante una charla en la Universidad. Un rifirrafe que continuará en el parking y con ellos dos esposados al calor de la discusión. El caso es que se sucederán unos cuantas situaciones de «condenados a encontrarse» que terminarán con ellos dos llegando a un trato. Fingirán estar comprometidos, en parte para dar celos a la ex de Serkan a cambio de que este le pague los estudios.

Un contrato de amor

El hasta qué punto llevarán adelante la farsa o si empezará a surgir ahí un inevitable romance es con lo que juega el guion de Ayşe Üner Kutlu, que abraza desde el primer momento el género de la comedia romántica. Tanto por parte de esos protagonistas opuestos que empiezan a congeniar y cuya tensión sexual es palpable como por las situaciones, malentendidos y otras circunstancias que irán sucediendo.

Yusuf Pirhasan, Ender Mıhlar y, a partir del segundo episodio, Altan Dönmez, dirigen esta telenovela turca cuyo reparto se completa por Melisa Döngel, Elçin Afacan, Sitare Akbaş, İsmail Ege Şaşmaz, Bige Önal, Evrim Doğan y Anıl İlter, entre otros.

‘Love is in the Air’ es, a todas luces, bastante ligera y clara en sus intenciones. Cumple perfectamente con los tropos del género, afinando este romance de «cuento de hadas» —en un sentido de «príncipe rico/princesa plebeya»— de manera inevitable a la idiosincracia turcoeuropea. Esa característica de estar entre dos mundos que algún problema les ha traído en lo que muestran y lo que no.

Amor y negocios

Loveisintheair 4

Si uno no está acostumbrado a la telenovela puede que cueste meterse en la propuesta aun siendo bastante aficionado al género. Por un lado son episodios largos: más de dos horas de metraje que casi recuerda a aquellos tiempos de la ficción española de episodios interminables. Pero lo interesante es que el guionista no recurre a rellenar con subtramas de personajes secundarios sino que todo gira en torno a Eda, Serkan. Tanto en la relación como en los negocios de este.

Porque puede que tengamos diálogos y secuencias protagonizadas por las amigas de Eda, o por los empleados de Serkan y las tramas empresariales, pero al final todas son ramificaciones de la trama principal, que avanza día a día, capítulo a capítulo con sus altibajos pero de forma eficaz y efectiva.

El guion navega entre lo más romántico y el alivio ligeramente cómico, las actuaciones son correctas y su realización es de televisión convencional, sin salirse en ningún momento de la plantilla. Para bien o para mal todos los ingredientes que adornan la serie están bien exprimidos, logrando que en conjunto la serie funciona.

Más allá de que esté bien o mal, ‘Love is in the Air’ ha resultado todo un acierto para Telecinco. Frente al dramón familiar de ‘Mujer’ y ‘Mi hija’ en Antena 3, la cadena de Mediaset ha propuesto para su prime time algo mucho más ligero, que funciona y engancha. Lo que ya no sé es hasta qué punto la obsesión perdurará todo lo que dure la emisión de la serie.

Emisión que, por cierto, se hace doblemente en nuestro país. En Telecinco lunes, martes y miércoles (esta semana no habrá lunes para emitir ‘La isla de las tentaciones’) con los episodios enteros. Mientras que en Divinity lo podemos ver en episodios de 45 minutos —que es el metraje que se puede ver en Mitele—. Un montaje que, si bien es de agradecer en estos tiempos, queda algo raro porque terminan de forma abrupta entre escenas.



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