David S. estaba en Salinas, Santa Elena, cuando se decretó la emergencia sanitaria por el COVID-19 y decidió quedarse allá a pasar la cuarentena. Pero se sorprendió cuando llegó la planilla de energía eléctrica de su departamento en Guayaquil del periodo marzo-abril: debía pagar $95 por un consumo de 653 kilovatios.

Es imposible, en mi casa no hay ni va nadie, ni la doméstica. Y lo único que podría consumir es la refrigeradora que no se abre y es relativamente nueva (2 años)”, refiere. Y dice que en promedio paga $100 mensuales en condiciones normales.

A Carlos P., asimismo, le llegó un “cuentón”. Pasó de un promedio de $80 mensuales a casi $400. La factura, que corresponde al periodo que va del 20 de enero al 20 de febrero cuando ni regía el aislamiento obligatorio, muestra un consumo de 1764 kilovatios. “Yo vivo solo, tengo cocina de gas, secadora de gas…”, dice.

La Unidad de Negocio Guayaquil de la Corporación Nacional de Electricidad (CNEL) admite, pero justifica estas distorsiones en las facturas de energía de los hogares en los que los medidores no son digitales.

Ante esta situación, la Agencia de Regulación y Control de Electricidad (Arconel) emitió la Resolución N.º ARCONEL-001/2020, mediante la cual autoriza a las empresas distribuidoras de electricidad del país, la facturación estimada con base en los consumos históricos de los clientes“, lo cual está previsto en la Ley Orgánica de Defensa del Consumidor, respondió la CNEL a un cuestionario de este Diario.

“Dado el estado de excepción por la emergencia sanitaria, el Gobierno emitió disposiciones claras exhortando a la ciudadanía a que permanezca en sus casas, por lo tanto, se suspendieron las labores operativas, incluyendo la toma de lectura.

Pero agregó que una vez superada la emergencia, se retomarán las tareas operativas de toma de lectura, “lo que permitirá ajustar los consumos estimados refacturándose las planillas (…), luego de los análisis respectivos”.

La institución señaló que de 710 547 clientes en Guayaquil, 94 767 tienen medición AMI, es decir de tecnología directa. Los demás sí requieren de lecturas en los domicilios.

Sin embargo, la empresa señala que sí se ha incrementado el consumo de energía en los hogares, especialmente por el uso del aire acondicionado.

Griselda R. señala que, en efecto, el aire de su habitación permanece prácticamente todo el día encendido. Su planilla de luz pasó de $ 47 en febrero a $ 78 en marzo.

Del 1 al 29 de abril, la Unidad de Negocio Guayaquil informó que recibió unos 4000 reclamos por el aumento de la facturación; de esos, indica que resolvió 2500. Estos llegaron a través de su call center y canales de servicio digitales.

En la última semana, indicó, se han activado más de 20 cuadrillas técnicas para verificar en los domicilios los consumos y realizar la refacturación a los clientes.

La resolución de la Arconel prohíbe la suspensión del corte del servicio público de energía eléctrica por falta de pago y que en este periodo no se aplicarán intereses ni recargos por los valores no cancelados. Además, que el cobro de los valores facturados se difiere y se lo realizará desde junio del 2020, en un periodo de 12 meses. (I)

Fuente: Diario El Universo

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