Se ha hecho esperar, pero ya está aquí. En unos tiempos en los que reina la inmediatez y todos nos creemos en el derecho de poseer todo desde el día mismo en que sale, la jugada de Disney+ es arriesgada, pero a quién demonios le importa si la gente se abonará sí o sí por su bestial fondo de catálogo. Aún así, es justo reconocer que la excelente ‘The Mandalorian‘ es el abanderado de la nueva plataforma.

Érase una vez en una galaxia muy lejana

Jon Favreau, vaya tío. Hace algo más de diez años tomó las riendas de aquella seminal ‘Iron Man‘ (porque nadie quiso hacer caso al extraordinario ‘Hulk’ de Ang Lee), punto de partida de una maquinaria que ha terminado por devorar la industria. Para bien o para mal, Marvel Studios empezó con su película. Sus maneras nada extravagantes para un héroe extremadamente extravagante sentaron cátedra e iluminaron el camino. Y ahora ha vuelto a hacerlo para Star Wars. Todos ellos ya en la plantilla de la esperada Disney+ que acaba de llegar a España.

‘The Mandalorian’ supone un respiro dentro de un organigrama tan viciado como el del legado de la saga de George Lucas, que aún tiene reciente su abominable cierre con ‘Star Wars: El ascenso de Skywalker‘, una muy pobre conclusión a una historia a la que nadie había pedido tanta confusión y falta de ideas. Afortunadamente, amigos y enemigos de la galaxia, estamos de enhorabuena. La pedantería y el fan service más forzado se alejan a marchas forzadas para que la naturalidad y el estilo más rudo, pero siempre con sorna, se abran paso. Afortunadamente, también se distancia de ‘Rogue One: Una historia de Star Wars‘, otro título tan innecesario como cualquiera de las películas del sello de los últimos años a excepción de ese prodigioso ejercicio de estilo creado por Rian Johnson que el tiempo colocará en su sitio.

La creación de Favreau abraza lo festivo, el placer de la diversión, llevando bajo las uñas toda la roña del western invernal, de los cazadores de recompensas del espacio exterior y, lo más importante: de los videojuegos. De los que pertenecen a la licencia y de los que no. Y es que durante estos dos primeros episodios, Pedro Pascal (se supone), el mandaloriano, se las verá y deseará para lograr avanzar con su recompensa viviente.

El mandaloriano solitario y su cachorro

La obra de Kazuo Koike y Goseki Kojima es uno de los referentes principales de este western de cazadores de recompensas que montan animales extraños en planetas poco dados al amiguismo. Pero Favreau sabe que aquí lo que importa es la inmediatez bien entendida. Que una serie que busca expandir el universo de ‘La guerra de las galaxias’ a toda costa (logrado con creces) se moleste en salir de su zona de confort para sostenerse sobre secuencias de acción trepidantes y narrativa de videojuego, es muy de agradecer.

Critica Mandalorian

Por momentos uno puede imaginarse a su creador saltando entre las plataformas de los Super Star Wars de Snes antes de cerrar alguna secuencia concreta. Otro de los grandes aciertos de la serie es su abundante catálogo de personajes y criaturas que desfilan sin cesar durante su ajustada duración de sitcom.

Desconozco cuántos espectadores habrán esperado pacientemente para ver la serie, y tampoco tengo muy claro que ahora que la tienen vayan a estar dispuestos a esperar semanalmente hasta llegar a su desenlace dirigido por Taika Waititi. Sí, es cierto que en su emisión original la serie se emitió con cadencia semanal, pero de eso hace ya un trimestre.

Juguetona, mucho más analógica de lo imaginado y directa al grano, ‘The Mandalorian’ es el producto oficial de Star Wars más interesante y apetecible de los últimos años, además de un título por el que sí merece la pena hacer una maratón, ya que toda la temporada tampoco es que dure mucho más que el último traspiés creativo de J.J.Abrams.

A ver si el listo de la clase iba a ser Jon Favreau…



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